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Un eco de propuestas anteriores
Lo que planteo sobre la intencionalidad de promover la enseñanza de disciplinas espirituales, medios de gracia, recursos espirituales, etc., no es nuevo. El primer autor que me hizo entender sobre esto, y lo recomiendo, es el doctor Pablo Jiménez: “La oración es una disciplina espiritual” o “Definimos el ayuno como una disciplina espiritual” (Pablo Jiménez, 25 de mayo, 2011, en su vídeo “Oración y Ayuno (Isaias 58:6-12)”, minuto 3:46-51, https://www.youtube.com/watch?v=zs00K_yzY0E), y oraciones similares. Vi algunos vídeos de su canal de Youtube. “Podemos definir las disciplinas espirituales como los hábitos que las personas creyentes cultivan para acercarse más a Dios” (Pablo Jiménez, 2019, en el vídeo “Disciplinas espirituales, Maestro: Pablo Jiménez”, del canal Radio Mision Latina, minuto 9:31-43, https://www.youtube.com/watch?v=r4gBE6GpsIk). Otro autor donde enfatiza sobre disciplinas espirituales es Donald Whitney en su libro “Disciplinas espirituales para la vida cristiana”, donde propone separación entre “disciplinas personales e interpersonales”. Muy bueno y abre el entendimiento sobre este tema; para profundizar, adquieran el libro de Donald Whitney.
Entender todo esto, las implicaciones de las disciplinas espirituales, en principio, tiene un componente obligatorio para crear un nuevo hábito, después, será cotidiano y voluntario ir a la congregación, orar, estudiar la Biblia. No será una carga, pero necesitamos interiorizarlas. Se trata de crear un espacio para que la llanura del Espíritu se mantenga ardiendo en nuestro interior. Implican dos polos entre soledad y compañía: existen disciplinas espirituales que requieren realizarse a solas y otras en compañía. Debe existir rotación y retroalimentación entre lo personal y lo social. Necesitamos sabiduría para aplicar en el momento correcto cada disciplina espiritual, en sus dimensiones correspondientes.
Un discípulo es un seguidor disciplinado
Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame (Mateo 16:24 LBLA); Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén (Mateo 28:19-20).
Vivir la vida cristiana es por fe; se traduce en disciplinarse (autodisciplina). Discípulo implica seguir o ser partidario de una enseñanza. Jesús enseñó el camino al Padre, que es vivir una vida santa; no es algo informacional, sino todo nuestro ser: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente” (Mateo 22:37). Los discípulos de Cristo permanecían en las enseñanzas de Jesús. La verdadera libertad es permanecer en la verdad, en Jesús: “Jesús dijo a los judíos que habían creído en él: “Si ustedes permanecen en mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres” (Juan 8:31-32 RVC).
Es la voluntad de Dios santificarnos (cf. 1 Tesalonicenses 4:3), y se logra cuando nos rendimos ante su gracia y acudimos a las disciplinas espirituales. Necesitamos tomar consciencia y concienciar a los hermanos para que apliquen disciplinas espirituales en sus vidas. Si quieres romper ataduras de pecado, esos pecados aprendidos por costumbre, necesitamos asirnos a Dios, a la gracia por medio de las disciplinas espirituales.
Es una oportunidad
Recuerde bien: todos vamos a caer. En la transición de dejar hábitos pecaminosos, accionando hábitos espirituales, siempre habrá recaída. Que no nos sorprenda. Recuerde que estamos luchando contra un hábito pecaminoso que el cuerpo interiorizó; no será sencillo dejarlo, porque el cuerpo se volvió adicto. No recurra a los énfasis perfeccionistas que, en la práctica, realizan disciplinas sin la espiritualidad de Dios, sin la gracia, porque te dejará impotente ante los hábitos pecaminosos, en la vergüenza, esclavo en el poder del pecado y en hipocresía. Que no nos sorprenda si tropezamos. Debemos procurar perseverar y crear buenos hábitos espirituales para que no tengamos el pecado como un hábito. Esforzarnos por la gracia de Dios en crear espacio en nuestro interior a través de realizar disciplinas espirituales.
Es una oportunidad para fortalecer la fe, para crecer en santificación. Una recomendación que siempre doy es: “No importa contra qué adicción o hábito pecaminoso estés luchando, siempre enfatiza orar a Dios por la santificación de tu corazón, adorar a Dios en la oración”, porque del interior se empieza, para que en lo exterior no caigamos (cf. Mateo 23:26); esa es la base. Al llenar tu corazón de Dios, de su amor, santificación con el tiempo, serás menos propenso a recaídas, porque cada vez que te esfuerces en estas disciplinas, estarás creando un espacio al Señor, se llenará de Dios y no buscarás llenarlo con otra cosa, pero si perseveramos en estar llenos del Espíritu, accionando disciplinas espirituales. Para algunos será lento, para otros más rápido, pero sigue siendo una oportunidad para cambiar.
Siempre será mejor la iniciativa propia
Todos necesitamos la exhortación para la práctica de disciplinas espirituales, pero considero que siempre será mejor partir desde nosotros y no esperar que otros nos exhorten. La autodisciplina influye en que no esperemos exhortaciones para realizar lo que nos hace bien. Cuando adquirimos hábitos espirituales, será cotidiano andar en la verdad, realizar la obra de Dios, en la voluntariedad, sin que nos digan qué hacer, y eso es una actitud proactiva que aligera la carga de la obra de cualquier pastor o encargado de una congregación. Pidamos a Dios que nos haga cada vez más proactivos espirituales y que seamos aportes más que cargas ante los hermanos de la fe.
Existe gracia suficiente para todos
Más que andar hablando sobre “doctrinas de la gracia” o “gracia irresistible”, es mejor hablar de algo real, que sirva en nuestra práctica, es decir, los “medios de gracia”. Las disciplinas espirituales reflejan la necesidad de cada discípulo de Cristo, que la gracia no es barata, se opone al pecado (cf. Romanos 6:1-2), y que la santificación no es un juego o algo opcional, solo por obtener gratuitamente la salvación por la fe en Jesucristo. Las disciplinas espirituales reflejan la realidad, un asunto serio para el servicio a Dios, andar en el Espíritu. Requiere una función sinérgica, los medios que Dios proveyó como las disciplinas espirituales, y nuestra capacidad de responder a la gracia de Dios para realizarlas: “Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo” (1 Corintios 15:10).
La exhortación al servicio del Señor contempla tener como base las enseñanzas intencional y permanente sobre disciplinas espirituales; no se trata de realizarlas por méritos propios, comunicar soberbia porque eso manifiesta estar en contra de esa gracia; tampoco endiosarlas porque las disciplinas espirituales son “medios de gracia”, medios y no fines en sí mismos; el fin de estos medios es Cristo, comunicar el carácter de Cristo (esa vida santa, apartada de pecado) en nosotros. Tenemos gracia suficiente y las disciplinas espirituales son parte de esas obras que el Señor preparó de antemano para andar en ellas (cf. Efesios 2:10), y los hábitos pecaminosos se irán ahogando cada vez que perseveremos en estas disciplinas espirituales.
Conclusión
Un eco de propuestas anteriores, conceptos inferidos por la realidad de cada creyente; su lucha contra el pecado. Las disciplinas espirituales crean un espacio para llenarse de Dios y vaciarse del pecado. Un discípulo implica disciplinarse a sí mismo, es la voluntad de Dios acudir a disciplinas espirituales. Existe gracia suficiente para vencer esas ataduras pecaminosas, costumbres interiorizadas, para eso entra en la ecuación la práctica de disciplinas espirituales: romper hábitos pecaminosos, accionando hábitos espirituales, en el Espíritu, con la gracia de Dios. ¿Tienes problemas con un hábito pecaminoso? La clave está en someterse a Dios, por la fe accionando disciplinas espirituales.
Gracia y paz del Señor.
Extra
Un vídeo sobre "medios de gracia", en esta parte hablo sobre "disciplinas espirituales"...
