
"Dar el tiempo a Dios es en todo lugar, no solo dentro de un templo físico".
Consideremos 3 asuntos sobre "el tiempo a Dios"
Si en el púlpito decimos que "a Dios hay que darle el tiempo que se merece" y a la vez decimos a los congregados que "le están robando el tiempo a Dios", porque no llegaron puntualmente a la reunión, quiero que sepas por lo menos tres cosas:
- Primero: Que hay que ser iglesia en todo lugar y no solo el día domingo o en algún día a la semana en un tiempo determinado; por lo tanto, el tiempo a Dios lo tenemos que dar donde estemos, empezando por casa en nuestra oración privada, ser sal y luz en este mundo, y no solo dentro de paredes de concreto.
- Segundo: Que no hagamos perder el tiempo a los congregantes con nuestras muletillas denominacionales en la coordinación, estilo "díganle al que está a su lado, cuántos dicen amén, somos pentecostal, el que no salta no es cristiano, repita conmigo, etc"; tampoco hagamos perder el tiempo en nuestra predicación contando en casi todo el sermón anécdotas, chismes, chistes, prosperidad, elogios, miedo y testimonio personal, porque si no hay palabra de Dios, en especial, palabra de Cristo para alimentar el espíritu, entonces cuenta como perder nuestro tiempo y a la vez le estaríamos robando el tiempo a las personas que se congregan para dar su preciado tiempo a Dios, pues el merecedor de la gloria y del tiempo es Jesucristo y no nosotros.
- Y tercero: Que nuestra exhortación a dar el tiempo a Dios y a congregarnos no se convierta en una instancia de reproches, contiendas inútiles y desprecio a la iglesia de Jesucristo. Una cosa es el reclamo legítimo cuando existen situaciones evidentes de pecados en nuestras vidas que es necesario especificar (cf. Mateo 18). Y otra es generalizar, manipular, controlar culpando al otro porque no se congrega como uno, teniendo como idolatría el cultocentrismo dentro de cuatro paredes, en vez del cristocentrismo en donde quiera que adoremos más allá de las cuatro paredes.
Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar. Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren (Juan 4:20-24).
Conclusión: dar el tiempo realmente a Dios, más allá del templo físico
Dediquemos nuestro tiempo a Dios en todo momento, porque se lo merece. Estoy consciente de que es muy difícil hacerlo constantemente debido a tantas ocupaciones, pero es necesario aclarar que el tiempo para Dios no está limitado a un templo físico. Tampoco debemos hacer perder el tiempo a Dios y a los demás hermanos cuando predicamos más sobre nosotros mismos y menos sobre Jesús. Y no usar las instancias de exhortación para despreciar a quien "no dedica su tiempo a Dios como nosotros", cuando en realidad, debemos estimularnos al amor y en las buenas obras, pero en todos lados, en nuestro cristocentrismo, no solo dentro de cuatro paredes.
Bendiciones en Cristo.