Creer en ti: ¿siempre es malo?

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“Cree en ti, ten fe en ti”. Dicen que el diablo dice eso. Pues, en ciertos casos sí. Pero también el diablo dice: “no creas en ti, no tengas fe en ti”. ¿En qué quedamos entonces?”

“Cree en ti, ten fe en ti”. Dicen que el diablo dice eso. Pues, en ciertos casos sí. Pero también el diablo dice: “no creas en ti, no tengas fe en ti”. ¿En qué quedamos entonces?”.


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Teniendo en cuenta un corazón engañoso

        Es necesario admitir la abundante advertencia bíblica con respecto a —confiar en uno mismo—. La palabra de Dios dice: “Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia”. (Proverbios 3:5); “Es de necios confiar en el propio corazón; el que camina sabiamente saldrá bien librado” (Proverbios 28:26 RVC); “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” (Jeremías 17:9). No es sabio confiar en sí mismo, incluso es soberbia, pero tiene un sentido, un contexto en común, para apartarse de Dios. También, nos manda a confiar en Dios: “porque el Señor será tu confianza, y guardará tu pie de ser apresado” (Proverbios 3:26 LBLA); “Bendito es el hombre que confía en el Señor, cuya confianza es el Señor” (Jeremías 17:7 LBLA).


        El corazón es engañoso, no es bueno poner toda nuestra confianza en él, tampoco tener fe en nuestra propia sabiduría, ni en nuestro méritos. La confianza por sí sola en nosotros, con ese grado de independencia que nos aleja de Dios es idolatría. Estoy de acuerdo, de lo contrario, estaría negando la fe y mi cristianismo al rechazar esta verdad. 


Teniendo en cuenta el contexto de la confianza

        Pero, como verán, ese “confiar en uno mismo” tiene su trasfondo, su contexto. No es al azar, tampoco una verdad excluyente o totalizada para todo tipo de confianzas. Y, este es el problema, que muchos toman esta verdad y niegan otras verdades: ejemplo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Mateo 16:24 LBLA). Algunos que se desenvuelven en un ambiente pentecostal clásico, bautistas, neocalvinistas, entre otros, ven el negarse a uno mismo no solo al pecado o a la concupiscencia, sino a todo, esto es: no divertirse; no usar tal ropa; no ir a médico ni estudiar una carrera… Renunciar a todo literalmente, a tus anhelos personales, aunque sean buenos, incluso, sectas con este versículo sacado de contexto controlan a sus congregantes aislándolos de sus propias familias porque sí. El problema que veo es que, efectivamente es verdad que negarse a uno mismo, en ocasiones, puede implicar renunciar a todo (como el caso del joven rico en Mateo 19:16-30), pero no siempre es así (como en el caso de Zaqueo en Lucas 19:1-9). Lo principal de negarse a uno mismo es negarse al pecado, a los deseos que son egoístas, porque no todo deseo es egoísta; a la concupiscencia, aunque toda pasión no es mala; a la realización personal que quiera apartarte de Dios, aunque no toda realización personal es mala ni te aparta de Dios, a veces es Dios mismo manifestando confianza en que puedas realizarte. En resumen, tiene un contexto y es cuando su fuente es para el pecado, es para poner nuestra confianza no en el Señor sino en otras cosas: cuando se convierte en idolatría. 


Los casos del joven rico y Zaqueo

        En el caso del joven rico, tenia su confianza principalmente en las riquezas, por eso, el Señor pidió que vendiera todo y diera a los pobres si quería ser perfecto, y el joven se fue triste. El necesitaba renunciar a todo, ¿entienden? Así, existen personas que necesitan renunciar a todo porque tienen confianza más en sus posesiones materiales. En el caso de Zaqueo, el Señor no pidió que renunciara a todo, lo dejó a su propia discreción la forma de dar frutos dignos de arrepentimiento, porque Zaqueo no tenia su confianza puesta en las riquezas, de hecho, demostró un corazón dadivoso al momento de arrepentirse, el problema de él era otro, quizás la forma de defraudar y de la usura, ¿entienden? Y, el Señor no lo reprendió por no renunciar totalmente a sí mismo. Así mismo, existen personas a las cuales Dios bendice, incluyendo con cosas materiales o llamándolos a estudiar una carrera, porque en su Omnisciencia sabe que sus anhelos en este sentido, no son para alejarse de él, además que el Señor los usará para cumplir su propósito en ellos. Ese —niegese a sí mismo— tiene que ver con cosas que nos alejan de él y si creemos en nosotros mismo para alejarnos del Señor, de eso precisamente hay que negarse, pero si es para autoanalizarse, probarse a sí mismo, disfrutar bendiciones, aprovechar una vida tranquila en lo probable, realizar una meta que desarrolle nuestra personalidad en pro de nuestro bienestar y la del prójimo, usar la inteligencia a favor de Dios, amar y dejarse amar, ¿por qué todo eso sería negativo? Entonces, ese negarse a sí mismo tiene su significado y dependerá de la necesidad del corazón de cada quién en donde el Señor demandará, y que apliquemos para nuestra salvación.


Ideología de prosperidad, una confianza pecaminosa

        Existe esa tendencia ideológica materialista, algunos dicen “evangelio de prosperidad”, donde hablan de creer en ti, sacar el campeón, sembrar semillas, pactos, palabra de fe, decreto y declaro, etc. Enfatizan el bienestar individualista, el materialismo económico, sentimentalismo y emocionalismo. Dios quiere que seas rico, etc. Tergiversan el sentido de la identidad del creyente, ser un hijo de Dios implica vivir con comodidades materiales. No es mas que una tergiversación de lo que es ser hijo de Dios y del “creer en ti”. Para ellos, tener fe en ti es implícitamente hacerte amigo del mundo, no negarte a la avaricia ni a la codicia, no cambiar tu mal carácter, prosperar y prosperar, la fe la traducen en su lenguaje como dinero, o sea, si tienes mucha fe debes demostrar poder económico, una jugosa ofrenda… En los jóvenes, se manifiesta en una vida promiscua, sus congregaciones parecen más discotecas, abunda la participación en células, toman la vida cristiana como chacota, un evangelio cómodo con sus vidas pecaminosas por creer en sí mismo con parámetros contra la voluntad de Dios. Usan la identidad de hijos de Dios para darse una vida desenfrenada, dados al emocionalismo y en lo que supuestamente “Dios le dijo a su Apóstol”. ¿Eso es motivo de no confiar en uno mismo?, por supuesto que sí, pero en contexto, negándonos al pecado, no confiar en sí mismo si nuestra confianza tiene motivaciones pecaminosas.


Lo real del creer en uno mismo

        “Examinemos nuestros caminos y escudriñémos y volvamos al Señor” (Lamentaciones 3:4 LBLA); “Examínense ustedes mismos y vean si permanecen en la fe; pónganse a prueba ustedes mismos. ¿O acaso ustedes mismos no se conocen? ¿Acaso no saben que Jesucristo está en ustedes? ¡A menos que no hayan pasado la prueba!” (2 Corintios 13:5 RVC); “Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse solo respecto de sí mismo, y no en otro” (Gálatas 6:4); “Entonces, ¿qué diremos? ¿Seguiremos pecando, para que la gracia abunde? ¡De ninguna manera! Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo podemos seguir viviendo en él?” (Romanos 6:1-2 RVC).


        Para cumplir esas palabras, tengo que tener noción de mi propia existencia, “conciencia de sí mismo”, para eso necesito tener una medida de fe o certeza de lo que soy. Tengo que creer que soy cristiano, nueva criatura: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17) y que debo cumplir una ley divina, tengo que creer que soy hijo de Dios: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12). Al diablo le conviene, por ejemplo, que no crea ser hijo de Dios, tenga miedo de mis capacidades para no realizar la obra de Dios y renegar de él. Si no puedo creer en mi en todo no podría reconocer lo que soy, un hijo de Dios, un redimido por la sangre del Cordero, un salvado por gracia. Al no proclamar mi identidad en Cristo, no reconocer que soy hijo de Dios, estoy negando la palabra de Dios y la obra de Cristo en mi. No tendría noción de autocrítica, ni de individualidad. No podría poner por obra el mandamiento de “no robarás”, porque previamente no tendría noción del “yo”. Ese es el sentido que les hablo cuando digo “cree en ti, ten fe en ti”, en un contexto redimido, donde esta confianza está subordinada a Cristo. ¿Ven las implicancias? Yo también estoy en contra de “creer en ti” de manera pecaminosa, pero también de ese “no creer en ti” pecaminoso que intenta negar la obra de Dios y nuestra identidad en Cristo, la autocrítica y el animo de realizar la obra de Dios.


Cree en ti para vencer el miedo

        “Cree en ti mismo”, en este sentido es útil para vencer el miedo, las limitaciones psicológicas de los depresivos por ejemplo, animar al acomplejado y titubeante como Gedeón, el Señor lo llamó valiente, aun cuando decía que estaba con él, lo trato con mucha paciencia, para armarse de valor y realizar la obra de Dios “Ve con esta tu fuerza...” (ver Jueces 6:11-18). Ese cree en ti también es una verdad, pero implícita. Por eso, no es un buen argumento de negación decir: la Biblia no dice que “confíes en ti mismo”, por lo tanto, todo el que crea en sí mismo contradice a Dios. De la misma manera podría alegar: la palabra Biblia no aparece en la Escritura, tampoco bañarse, gato, celular o la palabra “propiedad privada”, por lo tanto, “contradicen también a Dios” quienes los tienen o realizan esas actividades. ¿Ven lo ridículo apelar al silencio para asumir algo que no dice explícitamente como antivoluntad de Dios? Creer o tener fe en ti presupone la confianza en Dios como fundamento, pero algunos no aceptan grados de certezas o por lo menos una subordinación, con razón tienen una mentalidad polarizada cuando se trata de creer en Dios o en uno. No aceptan que existan razones divinas que impulsen al cristiano para desear en sí mismo algo bueno y agradable a Dios.


        No debemos confiar en uno mismo, para desconfiar o confiar menos en el Señor, para realizar la obra en nuestros méritos o para apartarnos de él. Todo eso es poner nuestra mirada en las cosas pasajeras, por encima de las celestiales (cf. 2 Corintios 4:17-18; Colosenses 3:2), es idolatría. Esto es una confianza sometida a la carne (Gálatas 5:17-21). Diferente es, si es el Señor quien te anima a seguir adelante, a que te esfuerces, a que creas en tus capacidades que fueron dadas por él para realizar su obra. Esta confianza está sometida a Cristo, al fruto del Espíritu (Gálatas 5:22-23). Recordemos que: “Dios es quien obra en vosotros tanto el querer como el hacer, para su beneplácito” (Filipenses 2:13 LBLA).


        No confiar en uno mismo, no creer en uno y negarse a uno mismo no significan deshumanizarte, perder tu identidad, dejarte denigrar por el diablo, ni limitarte para vivir tu vida cristiana, es decir, fracasar en todo. Está atado a un contexto y es cuando queremos depender más de nosotros que de Dios. Por eso, encuentro incorrecto ese enfoque crónico de algunos hermanos neocalvinistas y pentecostales cuando solo enfatizan la corrección, la agresividad, juzgando a los creyentes cuando quieren realizarse. No todos quienes se realizan quieren apartarse de Dios. Entiendo el celo de estos hermanos, algunos han salido de esas doctrinas de demonios que enfatizan el ego, y no creo que tengan malas intenciones, sin embargo, por consecuencias lógicas, puedo deducir que implícitamente están denigrando, deshumanizando. El predicador Paul Washer es un claro ejemplo de ese enfoque pesimista al compartir el evangelio, prácticamente el evangelio tiene que siempre desmotivarte, garrotear tu vida y que expreses disgusto, como si Jesús no se compadeciera de nosotros, sino supuestamente no es el evangelio bíblico. Ese pensamiento es sectario y cuando se encuentran una enseñanza como esta, prejuzgan y atacan sin discernir. Existen hermanos con depresión crónica diagnosticada, que no se quita simplemente “expulsar el espíritu de depresión” o con decir “cambia esa cara, échale pa’ delante”, estos hermanos necesitan relajarse y el Señor los edifica motivándolos desde el gozo para congregarse y recuperar su salud. Es voluntad de Dios que los depresivos adquieran dominio propio y lo hace desde el gozo del Espíritu para equilibrar su cerebro. Ellos necesitan corrección, desde un enfoque amable, que se sientan bien y que tengan un buen sentido de la autoestima y de la autoconfianza, porque generalmente son persona muy autocríticas y se desprecian a sí mismas en extremo, de lo contrario, puede suceder que al enfatizar un lenguaje despectivo o “garrotero”, puedan llegar a sus hogares, explotar de rabia, no poder dormir porque esas autocríticas (excesivas) se vuelven destructivas y den lugar al diablo. Quienes saben de depresión, que no es simplemente un estado de ánimo como estar triste, comprenderán lo delicado de este asunto, yo por mi parte estoy hablando de un ejemplo que puede suceder. No soy psicólogo. La autoconfianza ayuda a los depresivos para que tengan animo, no empeorar su estado y relajarse. Y, si es con el poder del Espíritu es mejor. Por supuesto, hablando de confianza fundamentada en el Señor primeramente.


La influencia satánica toma diversas formas, no es solo de un lado

        “Cree en ti, ten fe en ti”. Dicen que el diablo dice eso. Pues, en ciertos casos sí. Pero también el diablo dice: “no creas en ti, no tengas fe en ti”. ¿En qué quedamos entonces? 


        Algunos, hasta te consideran “no cristiano” por afirmar creer en uno, porque al estar en contra de los excesos de la ideología de prosperidad y del neopentecostalismo, se vuelven fundamentalistas influenciados por el neocalvinismo de internet que proclama un «mensaje denigrante y fatalista» para supuestamente ser de sana doctrina. Donde implícitamente se demoniza las emociones, motivaciones y realización personal. Porque supuestamente todo eso es de la carne. Se contradicen, porque también existen motivaciones buenas, guiadas por Dios para estar contra el pecado y buscar la santidad (Hebreos 12:14); el crecimiento espiritual implica desarrollo y realización personal (Efesios 4:15); el fruto del Espíritu implica expresiones emocionales (Gálatas 5:22-23): adorar a Dios, incluso en la oración participan las expresiones emotivas (Salmos 33:1-3).


Cuando es con buen propósito

        Yo propongo discernir, porque hasta el mismo diablo puede citar la palabra de Dios para engañarte, incluso, para atacarte. Puede usar, incluso, Reina Valera 1960 o cualquier traducción…


        No todo el que te diga «cree en ti», es con un propósito satánico, mas bien, es para exhortar a no quedarte paralizado y enfrentar la —incertidumbre— que muchas veces nos hacen dudar de nuestras capacidades (dadas por Dios si son dones espirituales), incluso, de ser usado por Dios o de nuestra identidad de ser hijos de Dios. Existen hermanos que saben lo soberano que es Dios, tienen su fe puesta en él pero faltos de autoconfianza que limita su obrar en la vida cristiana. Se sienten culpables y con miedo por no entender que todo lo bueno viene de Dios, que no es malo pedir bendiciones si realmente anhelamos eso y es bueno enseñarles esta confianza, para que aprovechen todo en sintonía con el Señor, venciendo esos temores.


        No todo el que te diga «no creas en ti», es con un mal propósito, quizás está observando una conducta egoísta y el Señor te está advirtiendo para que pongas tu mirada en Cristo. Es para advertirnos de la idolatría que sutilmente nos empieza a separar del Señor y utiliza nuestras necesidades de realización personal. De igual manera, existen hermanos dados al egoísmo o con una insana autoestima (sobreestimación) de sus capacidades donde ellos se convierten en sus propios dioses, sin diferencia entre lo impuro de lo puro y se apartan de Dios, entonces este tipo de mensajes les viene bien, para que corrijan sus vidas y sean humildes.


        Claro que es necesario admitir los excesos, existen predicadores que dicen: «cree en ti» para enfocarte en la avaricia y en la codicia y sacarte dinero, como pasa en congregaciones que hablan más de prosperidad material. Eso es, exceso y como tal es necesario rechazar ese tipo de mensajes, pero no es en todos los casos. Lo mismo en caso contrario.


        Por eso, considero discernir. Analizar el contexto del mensaje y usar nuestra guía definitiva, la palabra de Dios y sacar nuestras propias conclusiones.


        Descuida, puedes confiar en ti, dentro de los límites sanos, siempre priorizando a Cristo. En el sentido de autoconocimiento (autocrítica, sana autoestima y verdadera humildad) y de quién te define (somos hijos de Dios), pero existe gente que todo lo reduce a egoísmo, falsas dicotomías e indirectamente condenan a quienes confiesan su identidad en Jesucristo, la dignidad y lo necesario de la autoevaluación. Toman una verdad y se van al extremo negando otra. No quiero hermano que lleguemos al extremo de satanizar todo, pero tampoco a “divinizar” todo, como si creer en uno se vale para todo, un “cuasepanteísmo”,[1] ese no es el sentido del que estoy hablando. Evitemos los extremos.


        Con esto termino: en una ocasión, Dios me habló por medio de un sueño de una hermana, y dijo: ¡ánimo, tu puedes!, producto de yo haber caído en pecado, en vez de reprenderme en ese momento, me motivó a seguir adelante, porque vio la depresión en la que estaba, los ataques mentales (que no iba resultar, que deudas, que no sirves como hijo de Dios, etc...) y espirituales desmotivadores que llegaban a mi mente, y me guío al arrepentimiento de esa manera, diciéndome: ánimo, tu puedes. Porque sabía cuál era mi condición, solo el Señor sabía mi situación y me levantó de esta manera: motivándome en esa ocasión. En ningún momento consintió mi falta, sino que me mostró lo sucio que estaba, pero al hablarme no se fijó en mi falta, sino en mi restauración, porque Satanás me estaba hundiendo de esa manera y el Señor contrarrestó eso.


        Esto me pasó en esa ocasión, una experiencia del por qué hablo lo que hablo. Un testimonio para discernir, un principio fundamentado en el justo juicio: «No juzguéis por la apariencia, sino juzgad con juicio justo» (Juan 7:24 LBLA).


Conclusión

        ¿En qué quedamos entonces? En que depende, y para saber eso es necesario discernir con la guía del Espíritu en la palabra de Dios. ¿Te lleva a pecar o a obedecer a Dios? ¿Es conforme a las obras de la carne o al fruto del Espíritu? ¿Ejercita para la piedad o la impiedad? En eso podemos fijarnos primero por ejemplo.


        Paz el Señor.


Nota al pie:

1. Casi como si Dios estuviera en todo, aun en lo malo. Panteísmo: “Dios en todo y todo en Dios”.


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