
"Todavía hay libertad por el Espíritu de Dios disponible si nos humillamos ante el señorío de Jesús con todo lo que esto implica".
Todavía existe redención
A pesar del pecado y de sus consecuencias en nuestras vidas, todavía hay redención disponible por medio de Cristo en el arrepentimiento.
Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro (Romanos 6:23).
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna (Juan 3:16).
Todavía existe libertad
A pesar de la naturaleza pecaminosa latente en nosotros, aun después de que el Señor nos haya dado el nuevo nacimiento, todavía hay libertad por el Espíritu de Dios disponible si nos humillamos ante el señorío de Jesús con todo lo que esto implica. No es simplemente en esos énfasis sectarios de hipergracia, libertinismo o fe sin obras que niegan las implicancias de la vida santa y el esfuerzo por fe (que no es mérito propio: la fe no es obra humana, cf. Efesios 2:8-9) para rendirnos totalmente, por cuanto se fundamentan en "la operación de la gracia de Dios monergista": solo Dios obra y el "redimido es pasivo", predestinado con un "libre albedrío no libre". Sino la operación sinérgica de la gracia: Dios en cooperación con el hombre, por gracia, para proporcionarnos libertad de la esclavitud del poder del pecado, o lo llamado "dominio propio" (cf. Gálatas 5:22-23). Para esto necesitamos someternos voluntariamente al Señor Jesucristo: "si confesares con tu boca que Jesús es el Señor" (Romanos 10:9).
Disciplinas espirituales
A pesar de que podamos estar encadenados a hábitos pecaminosos, como pueden ser el alcoholismo, la prostitución, la brujería, la glotonería, la drogadicción, la inmoralidad sexual, la mentira, el robo, la pornografía, alguna conducta nociva o vicios de todo tipo, todavía hay esperanza para renunciar diariamente a estas con la fuerza de Dios (cf. Zacarías 4:6) y combatirlas con disciplinas espirituales, como la oración, la lectura bíblica, adorar, llenarse del Espíritu de Dios para hacer morir todo eso en nosotros diariamente; en resumen, combatir la desobediencia con la obediencia a Cristo Jesús y su palabra, derribando todos esos malos hábitos (carnales) y accionando buenos hábitos (espirituales) por fe en Jesús. Si andamos en el Espíritu, no alimentaremos los deseos pecaminosos (cf. Gálatas 5:16); por lo tanto, ahogaremos estos hábitos de pecado si por fe nos esforzamos en dar lugar al Espíritu.
Renuncia diaria y dominio propio
Todo está, si confiamos y dependemos del Señor, si renunciamos diariamente a nuestra mala manera de vivir, "niéguese a sí mismo" (Mateo 16:24), y nos revestimos del nuevo hombre (cf. Colosenses 3:10), si rogamos al Señor que nos ayude a combatir contra todos esos enemigos de nuestras almas protegiéndonos del maligno: "Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno" (Mateo 6:13 NVI); todo se hace con la ayuda de Dios y, de verdad, el Señor con su poder dará dominio propio, la salida o la oportunidad para no ceder a la tentación. Es necesario esforzarnos en hacer la oración nuestro hábito prioritario, la oración privada y la llanura del Espíritu (cf. Mateo 6:6; Efesios 5:18).
Advertencia
El Señor fue misericordioso con la mujer adúltera, con los recaudadores de impuestos; los perdonó, pero les ordenó obedecer a Dios y esto es no pecar más. Pero fue duro con los hipócritas de su tiempo (fariseos), contra aquellos que persistían en pecar. Así que, tengamos en cuenta esto y siempre seamos sinceros con Dios.
Conclusión: Cristo tiene el poder de redimir
Es real la condenación eterna si andamos deliberadamente en estas obras pecaminosas; sin embargo, todavía hay esperanza, hermano o amigo, en que el Señor redima completamente nuestro ser, que nos haga libres de cualquier hábito pecaminoso, en el cual podemos estar encadenados.
Entonces, sigamos confiando en Jesús y en sus enseñanzas diariamente, disciplinando nuestras vidas.
Saludos, el Señor les bendiga.